Tres semanas después del go-live de TI, llegó el ciberataque.
En ese momento, el sistema estaba técnicamente en productivo, pero funcionalmente inutilizable. Los módulos logísticos en SAP S/4HANA estaban instalados, pero no había pruebas reales, ni formación estructurada, ni un uso adecuado de ERP o EDI. El sistema anterior ya no existía. Y 13.000 materiales se gestionaban manualmente.
Cada día era un día de escalación.
Los envíos se re-priorizaban hora a hora. Los clientes llamaban constantemente. Las líneas de los OEM se detenían. Dentro de la planta, los planificadores descargaban la demanda manualmente, reintroducían datos y verificaban inventarios en los que nadie confiaba plenamente. Ya no era un problema del sistema: era un problema de supervivencia empresarial.
Mi mandato fue claro: hacer que SAP funcionara — funcionalmente — y hacerlo rápido.
Primero: crear transparencia, no más actividad
Antes de tocar la configuración, necesitábamos claridad. Mapeamos backlog, call-offs de clientes, prioridades de envío y brechas en datos maestros. Quedó claro que el sistema no estaba fallando — el problema era la base.
Los datos maestros eran inconsistentes. El MRP no podía ejecutarse de forma fiable. La exactitud del inventario era cuestionable. Y la organización era prácticamente greenfield: nadie había trabajado antes con SAP.
Así que reconstruimos desde cero.
Corregir lo básico para que el sistema pueda “pensar”
Validamos y corregimos maestros de materiales, listas de materiales, rutas, parámetros MRP y datos de almacén. Solo cuando la base estuvo estable estructuramos paquetes de trabajo en MM, PP, SD, EWM, TM, PM y QM.
Sin big bang. Sin talleres teóricos.
Preparación funcional paso a paso.
Al mismo tiempo, introdujimos inmediatamente conteo cíclico. No tiene sentido ejecutar MRP si los datos de inventario son ficción. Esta medida redujo el riesgo de forma drástica y generó la confianza necesaria para que los planificadores volvieran a confiar en el sistema.
Eliminar trabajo manual — rápido
El verdadero avance llegó con la reactivación del EDI automatizado. La demanda de clientes y las confirmaciones ASN dejaron de gestionarse manualmente. En ocho semanas, la demanda volvió a fluir directamente hacia SAP.
El ruido desapareció casi de inmediato.
El MRP comenzó a ejecutarse con menos de ±2 % de desviación en producto terminado y WIP. La formación se completó en 7,5 semanas — no en aulas, sino en escenarios reales del día a día. Las personas dejaron de temer al sistema y empezaron a utilizarlo.
Tres meses después
En solo tres meses:
Implementación funcional completa
EDI automatizado restablecido
Inventario fiable mediante conteo cíclico
50 % menos horas extra en áreas indirectas
Reducción de personal en planificación
Sin más paradas de línea en OEM
Lo que empezó como caos se convirtió en ejecución estructurada.
Esta experiencia reafirmó algo en lo que creo firmemente: instalar SAP no es implementar SAP. La tecnología no estabiliza operaciones — los procesos disciplinados y las personas capacitadas sí.
